La mente es poderosa

Muy buen día a usted, lector.

Mi nombre es Gerardo Olvera Heredia; Catedrático de la Materia de Fundamentos de Enfermería I, en la Escuela de Enfermería Angelopolis.

La experiencia que en éste momento tengo en mente; a la cuál nombré: “La mente es poderosa” y que se la compartiré a usted, es la siguiente:

El día martes 19 de septiembre de 2017, a las 13:00 horas, estando impartiendo clase en el aula del grupo 1ro. B, la cual se encuentra en cuarto piso, en la Institución previamente mencionada, pasó la Secretaria de la Institución, que es la Señorita Nohemí a avisar que en ese momento había simulacro de sismo, por lo tanto procediéramos a salir y bajar en ese momento por la escalera al estacionamiento, llevando a cabo las precauciones de simulacro de sismo; inmediatamente el grupo de alumnos y un servidor, procedimos a salir del salón para posterior bajar en orden por la escalera, pero los otros 3 grupos de ese mismo piso con su respectivo Docente, trataban de realizar la misma indicación, por lo cual, las escaleras y el pasillo de ese piso se encontraban saturados, yo supongo que el piso tardó entre 6 y 8 minutos en desalojarse.

Cuando quedaban en dicho piso 10 o 13 personas aproximadamente; de aproximadamente 100, la Secretaria, Señorita Nohemí, me pidió de favor que me quedara en ese piso ya que estaba asignando a un docente por piso para permanecer en él y aprovechar para vigilar las pertenencias de alumnos y docentes, a lo que respondí que no tenía inconveniente y que contara conmigo; procedió a indicarme que tan pronto llegaran los alumnos a planta baja, los Directivos les indicarían regresar al aula para concluir el simulacro y posterior se retirarían a sus hogares.

Aproximadamente 4 o 5 minutos después de que bajó la última persona y me quedé totalmente sólo en el piso, inició el temblor que todo el estado de Puebla conocemos.

Yo en lo personal recuerdo el temblor, no precisamente de leve a severo y nuevamente a leve, sino directamente severo y trepidatorio.

Como se estaba llevando a cabo un simulacro y yo me encontraba solo en todo el piso; me bloquié, pero no precisamente de susto o pánico, sino en cuanto a la idea del simulacro; en ese momento mi mente se volvió inocente y pensé lo siguiente: “¿Cómo le están haciendo los Directivos y Administrativos de ésta escuela para mover todo el edificio?”.

“¿De qué tamaño serán las máquinas para mover éste edificio, a modo de tener la fuerza suficiente para moverlo, a modo de hacer real el simulacro?, si yo no recuerdo haber visto entrar máquinas en las horas previas”.

“¿Cuánto dinero habrá invertido la Presidenta del Patronato de ésta Escuela para alquilar ese tipo de máquinas?”.

Posterior pensé: “¿será real y será un terremoto?”, procedí a acercarme a la pared que colinda con el estacionamiento y traté de afinar el oído, no escuché absolutamente ni un grito y pensé: no puede ser real; ya que si fuera real, esto no sería un sismo, sino un terremoto, desde que tengo uso de razón recuerdo todos los sismos y en mi vida jamás había vivido uno igual y que el edificio siguiera íntegro, por lo tanto no puede ser real, ya  se me hubiese caído encima el techo, paredes, vidrios y ya me hubiese muerto, pero no se cae nada y estoy con bien, solamente me están agitando el edificio de forma muy severa al grado de tener que tomarme con mucha fuerza del barandal de éste piso; la agitación del edificio es tan severa que pareciera que soy miniatura y estoy dentro de un frasco o biberón y lo están agitando, procedí a realizarme mentalmente las mismas preguntas mencionadas y nuevamente me las respondí mentalmente con las mismas respuestas.

Posteriormente bajaba velozmente el Dr. Leonel, que  es otro Catedrático de la Escuela, y le comenté, Doctor, yo ya me empiezo a asustar y pensar que esto es real y es usted que viene corriendo y moviendo los barandales; y el Doctor me respondió: “corra Profe; corra, esto es real y veo que usted pensó que era parte del simulacro”, procedí a bajarme aprisa detrás suyo tomándome del barandal, posteriormente, ya que íbamos como por el primer piso o por el piso mesanin; iba con calma otro Profesor acompañado de aproximadamente 4 o 5 alumnos, no recuerdo quien era, por la misma prisa no le hicimos plática y al rebasarlo escuché que les comentó a sus alumnos: “yo pienso que fue real, o quien sabe, ahorita lo sabremos”.

Al llegar al estacionamiento que es donde se llevó a cabo el simulacro; comprobé que era real, que fue una gran coincidencia; fue el evento que todo el estado de Puebla conocemos, un terremoto trepidatorio, había muchos Docentes y alumnos muy asustados.

Y a lo que yo quería llegar y compartir es: no es que la mente es poderosa, yo tenía en mente que era un simulacro y a pesar de vivir el sismo de esa magnitud, pero como me encontraba totalmente solo y por coincidencia se estaba llevando a cabo un simulacro, mi mente no fue precisamente tenaz, sino supuse que era parte del simulacro y me sirvió puesto que gracias a ello no me asusté ni me ocasioné una tragedia a mí mismo secundaria al pánico, el cual no existió.