El entorno y su repercusión en la salud mental

La salud mental es un componente integral y esencial de la salud. La organización Mundial de la Salud (OMS) la define como “un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad”, por lo tanto es un complemento indispensable del bienestar individual y del funcionamiento eficaz de la comunidad.

La Escuela de Enfermería Angelópolis tiene un compromiso con la enseñanza eficiente de fundamentos prácticos y teóricos, la escucha activa y la capacitación, para que las y los alumnos inscritos en la carrera de Psicología sean capaces de elaborar buenos diagnósticos y otorgar atención de calidad a cada persona que lo necesite.

Cuando se presenta un problema a nivel psicológico este suele tener repercusiones a nivel físico, por ejemplo, la depresión y la ansiedad aumentan el riesgo de padecer cardiopatías. De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), algunas de las razones para que se vea alterada la salud mental son:

La inseguridad y la violencia. Los conflictos que se registran están relacionados con diversos problemas psíquicos y comportamentales, como depresión y ansiedad, conducta suicida, abuso de alcohol y trastornos por estrés postraumático.

La interacción social. Las personas que tienen relaciones satisfactorias y sanas con familiares, amigos y su comunidad tienden a presentar menos problemas de salud.

Factores y experiencias personales. Problemas en el hogar, en la escuela o el trabajo. Algún evento traumático o ser víctima de bullying, cualquier tipo de acoso suele repercutir en el bienestar de una persona.

Un psicólogo, psiquiatra, asistente social clínico u otro profesional de la salud mental puede hacer un diagnóstico de una afección de salud mental. Un médico de atención primaria también puede participar en una evaluación diagnóstica o remitir a un especialista en salud mental.

Algunos consejos para fomentar una buena salud mental son:

Mantenerse activo. Al hacer ejercicio el cuerpo libera dopamina, lo que reduce el estrés, la depresión y la ira.

Descansar lo suficiente. Dependiendo de la persona, se requieren entre 6 y 8 horas de sueño para conservar un buen estado físico y mental.

Hablar con otros. Es necesario transmitir de forma verbal una emoción, para que los demás puedan comprenderla. Esta comunicación puede entablarse con personas de confianza o con algún especialista.